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HIDROAYSEN ... CODICIA QUE CONMUEVE
Fin al Ecoturismo en 8 Regiones de Chile

Con el expresivo lema "Naturaleza que Conmueve", el Servicio Nacional de Turismo celebra la belleza turística del país. La cabecera de su sitio Web destaca fotografías emblemáticas de la Patagonia. El ecoturismo, pilar fundamental del turismo nacional presente y futuro, se define como una forma de aumentar el bienestar tanto de la población local como de los visitantes por medio de la conservación del equilibrio ecológico en todos sus sentidos, considerando al ser humano y su cultura como parte integral del ecosistema que habita. Así planteado, el ecoturismo se perfila como un proceso ecológicamente sostenible, capaz de generar calidad de vida de manera indefinida en el tiempo.

Por otra oficina del mismo gobierno, sin embargo, se hace un anuncio unilateral de violencia ecológica - empresarios de grandes monopolios supranacionales pretenden llevar a cabo cinco inundaciones en dos ríos Patagónicos prístinos y la destrucción de 22.000 hectáreas de este angosto país instalando una línea de transmisión eléctrica desde la Patagonia hasta la zona central. ¿La razón? Contribuir a abastecer a otras gigantescas empresas supranacionales de la gran minería en el extremo Norte. Cabe notar que ambas industrias, eléctricas y mineras, desarrollan utilidades sideralmente mayores a lo propio de una democracia, y que gran parte de sus beneficios van a parar al extranjero.

¿Cuáles son las raíces de esta incoherencia? Más que la propuesta en sí, es interesante explorar la visión del ser humano que la formula. Con toda la información disponible, ¿No le queda suficientemente claro que la naturaleza es la matriz que sustenta la vida de todos los seres que compartimos un mismo entorno biológico, y que ese entorno se encuentra hoy en graves dificultades? Tres siglos de actividad industrial han causado tanto desequilibrio que se hace urgente enmendar rumbos buscando impactos cada vez menores en vez de cada vez más gigantescos. La producción en expansión desenfrenada no solo no puede sostenerse, sino que conlleva el vicio de abandonar la responsabilidad debida a nuestros descendientes - lastre peligroso que reducirá aún más su calidad de vida en un mundo que ya se está haciendo cada vez más incómodo para habitar.

En gran parte del mundo “moderno” de consumo industrial, obervamos el desequilibrio psicológico del alejamiento de la realidad - la disociación. Es un mecanismo de defensa que reprime elementos considerados disruptivos del resto de la psique y se traduce con el tiempo en fuertes incongruencias de conducta. En el individuo la condición suele ser inconciente. En la sociedad de consumo de hoy, desafortunadamente, es fomentada de manera intencional. Es desafortunado por lo insidioso y peligroso de los efectos que ejerce sobre nuestros valores como sociedad, y por lo tanto en nuestro porvenir.

Una manera común de reprimir sutilmente es por medio de la descalificación. Los epítetos cambian según las circunstancias de la época. La de moda hoy es tristemente graciosa - tildar despectivamente a los que respetan los sistemas vitales de la Tierra de “ecologistas" o "ambientalistas”, como si fueran seres anormales o una especie de enemigos al desarrollo de la vida, cuando la realidad es al revés.

En el sentido que dependemos de una ecología en equilibrio, TODOS somos ecologistas. Los directores y accionistas de HidroAysén y todas las demás corporaciones transnacionales y nacionales, sus familias y seres queridos, también les deben a los ríos Patagónicos, sus bosques nativos y mares prístinos su propia posibilidad de vivir, respirar y caminar por este hermoso rincón del planeta que pretenden perjudicar por razones de negocios. Aquí se observa claramente la inconsecuencia de la disociación, o separación de la realidad más amplia que una reducida visión limitada a prioridades económicas.

Este punto es clave. Una sociedad industrializada se torna insostenible por su tendencia a destruir la Naturaleza de que depende, fuente de su sustento. Comienza un proceso de auto-destrucción. Lejos de ser una opinión alejada del mundo "real" (económico), es un principio natural, más firme e implacable que cualquier ley humana. La naturaleza funciona así. Simplemente, tarde o temprano termina eliminando las poblaciones que excedan la capacidad del hábitat y recursos disponibles de sostenerlas. Por mucho que nuestra auto-importancia deseara negarlo, nosotros mismos somos una especie en peligro.

cuando llegué al país en los años sesenta, se quemaban muchos bosques en el Sur, y me intrigaba la relación entre las personas y la naturaleza – difícilmente parecía una de equilibrio. Con el tiempo comencé a entender. Los albores europeos del país fueron de conquista, y la búsqueda de oro terminó dejando los derechos mineros tan profundamente integrados en la identidad nacional que se han extendido al extremo hasta de incluir el agua - que a todas luces por principio natural y cultural debiera consagrarse como un bien vital común. Los grandes éxitos económicos del país siguen siendo hasta el día de hoy, directa o indirectamente extractivos. Así las cosas, ¿en qué escuela podrían formarse educadores ambientales? La escuela más indicada es la naturaleza, pero la cultura urbana europea siempre exige el aula para acondicionar sus educandos, y seguimos la costumbre todavía. Los pueblos originarios tienen claridad al respecto, pero han sido conquistados, y su veneración por la Tierra y el agua desechada como simple superstición - un grave error. Las declaraciones del Presidente de Bolivia, que la Madre Tierra tiene derecho al respeto, suenan como una voz solitaria en un desierto.

¿Qué podemos hacer? ¡Muchísimo! Por ahora, recordemos los valores del ecoturismo mencionados al principio, tanto ecológicos como sociales y económicos. Ahí está la clave - en el respeto. en el respeto por la vida. La sostenibilidad de la vida civilizada depende de una sola base firme y confiable - el equilibrio ecológico. Luchar por que se mantenga es el desafío del momento.

Por esa razón, no dudemos en clamar ...

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