Volver


“VIVIR COMO MONTAÑA”
Introducción de Rod Walker para
ASHOKA Asociación de Innovadores Sociales
(Buenos Aires, 2006)

El propósito de esta edición especial es dar a conocer el libro del Consejo de Todos los Seres, “Vivir como Montaña” en la red Latinoamericana de Ashoka (www.ashoka.org) . Además del tema del cambio climático, aporta un mensaje relevante en el sentido ecológico y social.

RESUMEN
Propone que cada acción personal nacida desde el corazón merece la confianza de saber que cada corazón humano es parte de una conciencia o corazón muchísimo más amplio. Efectivamente es planetario, inseparable de la identidad mayor que compartimos los seres humanos con todo lo que vive y todo lo que aparentemente no vive. En conjunto, colaboramos todos en la función natural de fomentar la continuidad de nuestra propia vida y bienestar. La identidad del ser humano, concebida así, se expande hasta experimentarse como una identificación con otros seres vivos, una identidad ampliada o “ecológica”. Abarca tanto más que el débil individuo debido a que se arraiga en los millones de años de historia evolutiva que todos tenemos en común. De esta identificación puede nacer una intuición de solidez, fuerza y continuidad con que es posible mirar el futuro - un accidentado camino de transformaciones que, visto desde un instante como el presente, son altamente impredecibles. Sin embargo, el futuro tenderá al mismo fin, de apoyar la vida del conjunto. De ahí la propuesta de “vivir como montaña”, proyectarse desde el arraigo en la historia de la vida. Lo anterior trae un mensaje para el ser humano sobre nuestra relación con el conjunto de seres vivos y menos vivos que llamamos naturaleza. Si bien la naturaleza tiene la apariencia de estar “afuera” y separada de nosotros, también existe con igual realidad “adentro” de la persona. Este simple hecho es una insospechada fuente de apoyo y conocimiento, aportando claridad que puede servir mucho en lo cotidiano; de ahí su relevancia para el trabajo del emprendedor social.

ESPACIOS
Es posible acceder a esta fuente de conocimiento ampliado construyendo espacios de silencio y quietud para establecer contactos directos con manifestaciones de la naturaleza. La práctica de encontrarlos con frecuencia, cuando se desarrolla hasta ser costumbre, no solo favorece el equilibrio personal. El efecto más importante de la práctica es que beneficia a los demás. Este pequeño libro pretende aportar a esa práctica, con sugerencias y lecturas que pueden ser usados en los momentos tranquilos que se encuentran.

ASHOKA
Ashoka habla un idioma inspirado por la justicia social, las carencias y el deseo de contribuir al bienestar de los que se encuentran en muchas clases de desamparo. Su principal énfasis se pone en mejorar la condición humana de manera concreta y diversa. Tratándose de seres humanos donde la mayoría de ellos viven – en la ciudad – es comprensible que este idioma se concentre mayormente en lo urbano, en realidades, interacciones y formas de vivir urbanas. Es lógico que tienda a ser, en la jerga ecologista, antropocéntrico, porque esa es su tarea. La urbe es el principal medioambiente social.

LENGUAJE
En la ciudad también es posible y necesario escuchar el idioma latente de la tierra. Menos audible pero expresado con mayor claridad cada día, su mensaje comienza a llegar con fuerza en la escalada de novedosos eventos climáticos que suceden en el mundo, y en los efectos que se observan sobre la disponibilidad de necesidades tan vitales como suelo seguro, alimento, agua, energía, y paz. Impredecible en velocidad y violencia, parece inevitable que tales eventos produzcan impactos sociales de una escala sin precedente en la historia del ser humano. Desafiarán todos nuestros recursos de creatividad en la búsqueda de caminos de solución, y esto tendrá gran relevancia para el emprendedor social. Hoy día, alrededor del 20% de los Fellows de Ashoka son definidos como involucrados con el medio ambiente. En realidad lo estamos el 100%, en forma directa e ineludible – no solo porque la tierra da vida a todos los seres humanos, sino que también porque el futuro de la armonía de esa vida se encuentra tan incierto.

CLIMA El tema emergente – la modificación de la dinámica climática - es complejo, y la visión expuesta por el científico James Lovelock en su nuevo libro “La Venganza de Gaia” (Penguin, 2006) es sombría. La credibilidad de Lovelock como innovador en ciencia atmosférica y oceánica insta persuasivamente a reflexionar sobre los efectos que ocurrirán en el ámbito de la convivencia humana.

¿AMAR LA MADRE TIERRA?
Pocos discuten que la buena convivencia humana depende sobre todo del amor manifestado de hecho entre las personas. ¿Qué podemos decir del amor entre las personas y la tierra que habitan? Cabe hacer la pregunta directamente. ¿Como sociedades, amamos a la tierra? En Chile, una franja amable del planeta que ahora se encuentra en pleno desarrollo material, entre megaproyectos mineros, hidroeléctricos, acuícolas, agroindustriales, forestales, pesqueros y viales, la respuesta aparece claramente – no, ese amor no se practica. O se olvidó, o nunca fue aprendido, excepto por los pueblos originarios. ¿Dónde y cuándo, en esa historia de invasión y control - militar, religiosa, cultural y ahora industrial y comercial - podrían haber surgido escuelas o maestros con educación adecuada para enseñarlo? La tierra se ha medido con la varilla de una sociedad creada para y por la explotación de “recursos” naturales y humanos - por el valor de lo que puede ser arrancado de ellos y convertido en la energía portátil de dinero. Cuando la tierra no da más por el maltrato, se embellece con letreros y se vende, para ser explotada nuevamente por otra gente que tampoco aprendieron el respeto. Sus habitantes, originarios y actuales, se tratan con idéntico desdén cuando estorban o dejan de servir al desarrollo económico. Ahora los estados siguen una nueva norma, de renunciar al deber de cuidar su tierra y su propia gente, para servirles de clientes a intereses económicos de poderío global. Tal abandono se justifica, con el argumento del “progreso”.

LÍMITES
Lo que se venera en forma colectiva es una ilusión de éxito - la expansión continua de la idea infeliz, de reducir los sueños del ser humano a lo material, al movimiento económico y comercial en gran escala, sin conciencia ni de costos a futuro ni del daño espiritual causado hoy. Para que el movimiento se sostenga, se predica, es necesario consumir sin límites. Sin embargo, eso no es posible. Los límites naturales existen y son claros, por mucho que una errada óptica comercial los niegue. La lógica de los límites ahora comienza a imponerse, plasmada en la luz de un sol oscurecido, un pesado aire y opacada agua, océanos trastornados y suelos erosionados e infértiles. Finalmente viene apareciendo la escuela, y la lección que enseñará será más dura por la falta de estudios. La buena maestra de escuela es la tierra viva, Gaia.

RELACIÓN FUTURA
Que el asunto sea desafiante no se debe solo a su envergadura e implicancias, sino que también a la novedad y escala en espacio y tiempo. Geográficamente global, traspasa todas las fronteras. Históricamente es único, pues no existen precedentes similares. Una indiferencia colectiva propone el camino de no innovar, lo cual solo exacerba los procesos destructivos, abriendo el riesgo que al fin la lección se aprenda por un desmoronamiento general. El optimismo indica que el desarrollo apropiado y sostenible será una solución, lo que tiene las ventajas de la buena intención y esfuerzo creativo. Pero el proceso será lento, y la crisis es ahora, está consumada y es de fondo. Hay que asumir y comenzar a atravesarla ya, mirando hacia un futuro más equilibrado. Para llegar a hacerlo, será precisa una conciencia colectiva más amplia, solidaria y también modesta, porque forzosamente el ser humano se verá obligado a vivir con menos, en vez de siempre más.

ESPÍRITU
El Dalai Lama observa, “Es evidente que nuestro pensamiento moral no ha sido capaz de mantenerse a la par con este rápido progreso en nuestra adquisición de conocimiento y poder … debemos encontrar una forma de entregar … principios éticos clave, tales como la compasión, la tolerancia, un sentido de cuidar y consideración por los demás, y el uso responsable del conocimiento y del poder … ”

ASUMIR
¿Cuál podría ser un camino que permita concretar, en acciones positivas, principios tan inobjetables? Requiere energía y valentía vivir a contracorriente, siguiendo los consejos que resuenan en el corazón, y comunicándose con gente afín y sobre todo con los chicos. ¿Cómo generar la energía? Una tarea es absorber de cuerpo entero la información hasta ahora limitada al intelecto – asumir con calma y objetividad que como especie, por vulnerar principios naturales y vitales, efectivamente nos encontramos en peligro. La población humana se ha multiplicado en exceso de esos principios, lo que representa un peligro mortal para cada especie que comete el error. Segundo, con su tecnología Homo faber no solo se ha permitido olvidarse de los equilibrios naturales, sino que en el proceso ha caído en una carencia valórica que activamente promueve el desequilibrio, principalmente por afanes de control y lucro. Se empeña en concentrar cantidades excesivas de energía de todo tipo, de manera y en escala que viola los derechos vitales de los seres humanos y otros y, ahora vemos, los mismos sistemas de la tierra que dan vida al conjunto incluyendo la humanidad. Sin embargo, seguimos insistiendo en cuestionar la evidencia de los propios ojos. De una forma misteriosa, los humanos se han contaminado a si mismos de un modo adictivo y cegador.

VIVIR COMO MONTAÑA
Del suelo de la adicción crece la hierba resistente de la negación, y la costumbre férrea de negar su existencia. Es sabido cuanto cuesta cambiar costumbres hasta que aflore la voluntad de hacerlo. A la negación, en parte comprensible por la naturaleza única de la enfermedad, se suma la ignorancia y ausencia de prognosis basada en la experiencia. Se sugieren alternativas – dejar que la enfermedad siga su curso hasta el desenlace, o generar la voluntad de asumir y aceptarla. Primero hay que aceptar la negación, la enfermedad en sí y la urgencia de enfrentarla - luego, convencerse que la forma en que vive cada individuo sí posee la fuerza de cambiar las cosas … comienzar a “pensar como montaña”. Al traducir el título, encontramos que la traducción literal, de “pensar como” montaña, quedaba débil para interpretar el original. Optamos por la claridad del mensaje prefiriendo la frase “vivir como” montaña – de manera equilibrada con la tierra, colocada en el presente y conciente de la sólida identidad histórica en la tierra que brinda fuerza para adaptarnos al futuro.

ESENCIA
Mantengamos una relación más estrecha con el espejo nuestro que es la tierra. Es una fuente generosa y confiable de intuición, mensajes, equilibrio y sosiego. Lleva comprensión y paciencia a los quehaceres cotidianos en la oficina o en la calle. La conclusión, demasiado olvidada, tiene la belleza de la sencillez. Es simplemente que somos la tierra habitada, incluyendo la ciudad. La reflejamos; dañándola, dañamos algo propio, y respetándola, ese algo se respeta. Es bien sabido que vivir por principios de respeto genera solidaridad y bienestar en lo personal, en lo social y mucho más allá. Para hacerlo plenamente, ahora se hace imprescindible escucharle atentamente a Gaia, la tierra viva.

ESPACIOS PARA TOCAR LA TIERRA
Promovamos el reencuentro con la tierra en el trabajo, sobre todo entre los jóvenes. Si se enfoca como tarea deportiva y competitiva, la recreación puede contribuir a distanciar en vez de acercar. Para llegar a entender y respetarla más, hay que trabajar los espacios cada vez más olvidados de descanso y reflexión entre tanto apuro citadino. Esos momentos de ser y no-actuar son elementos que naturalmente equilibran tantas cosas que “hacemos” todo el tiempo. Los espacios entremedio de las actividades continuadas permiten que las experiencias maduren en el interior, cambiando visiones y valores y llevando a la persona por el camino de la efectiva comprensión.

SILENCIO Y NO-ACCIÓN
La propuesta es integrar el silencio y no-acción al trabajo grupal como manera de equilibrar y contactar el ser interior, social y planetario. Elementos que facilitan el proceso incluyen:

• Usar círculos al aire libre como espacios de interacción.
• Sentarse en el suelo o en materiales naturales.
• Buscar sitios tranquilos donde hay agua y belleza natural.
• Efectuar momentos de reflexión al atardecer.
• Dejar que la naturaleza, ritual y fuego entren al diálogo.
• Realizar meditaciones guiadas en silencio con la tierra.
• Enfocar el proceso físico de respirar

El silencio permite a las personas conocerse a si mismo, encontrarse con lo auténtico. El sistema comercial llena nuestros silencios con mensajes, casi sin dejar ninguno libre. Para arreglarlo, también hay elementos simples:
• Escuchar, solo o en grupo, los sonidos - de aves, viento, insectos, agua. Ayuda a estar más presente en la plenitud de un momento y un lugar.
• Sentarse o acostarse en la tierra trae el contacto con la tierra y el descanso, y la oportunidad de observar ritmos de respiración y corazón.
• Caminar en silencio abre la observación cercana de la fauna, abriendo puertas hacia la experiencia del propio interior.
• Caminar solo establece una relación de aventura entre la persona y el mundo, invitando a meditar.
• Caminar de noche o sin vista es abrirse a lo desconocido.
• Caminar a pie descalzo trae salud y otras sensibilidades.
• Caminar por agua es explorar procesos y caminos nuevos.

(Rod Walker – TOCATIERRA@YAHOO.COM)

Volver