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PALABRAS DE LA TIERRA

INTRODUCCION

dibujo V O Este pequeño libro fue esrito al aire libre.Las palabras vienen directo de la tierra. Los dibujos tienen la intención de acompañar cariñosamente a los escritos ...Ofrece un ejemplo sencillo de interacción y comunicación con la naturaleza ...

Puede suceder en cualquier lado. La tierra de Pewén podría ser cualquier otro sitio de preciosa naturaleza en el planeta ... como una tormenta, una jardinera, o las aves o insectos de la ciudad, que entran en la vida de uno volando por la ventana.

Los bosques de la cordillera, los ríos, los ritmos, y las memorias de los mares, están dentro de cada ubo de nosotros. PEWEN quisiera contribuir al placer y comprensión de su mundo natural, sea en la montaña, el bosque, o las calles de la ciudad.

Los habitantes originarios de las zonas boscosas de las montañas del Sur de Argentina y Chile se denominaban a si mismos mapuche, gente de la tierra.

La gente mapuche que habitaba las zonas cordilleranas más remotas llegaron a conocerse como pewenche, o gente del pewén. Pewén es una conífera autóctona andina que habita las alturas, y cuyos frutos continúan proporcionándoles una fuente de alimentación y sustento económico y espiritual. (Pewén también es conocido como araucaria.)

LA NATURALEZA REAL

... nos enseñaron a confiar en cosas producidas en vez de cosas auténticas. Cuando camino por el arroyo, suelto apariencias, regreso a lo germinal ... este palpar mi esencia, tocar la piedra con la mano, plantar bien el pie en la cuenca del río ... estos instantes de contactar lo más cándido de la naturaleza, ésta es mi vivencia real ... experiencias curativas, de crecimiento, de aprendizaje, de volver a la inteligencia que es intuitiva y cariñosa, a la sencillez, a mi genuina naturaleza humana.

Esta verdadera naturaleza salvaje, de blandura en las miradas, de generosidad y valentía, forma la parte de la inteligencia intuitiva que los sitemas industriales de producción han necesitado sofocar, a fin de producir y vender. Lo salvaje y natural,lo antiguo y lo más profundo de nuestra inteligencia, va mucho más allá de sus normas y cálculos. Es intrínsecamente generoso.

Está en los arroyos que corren por los cerros y valles, está en huemul y en panqui, está en la belleza y hasta la violencia de las tormentas purificadoras, en los volcanes, .os 'espíritus del fuego', en Pewén y todos los otros espíritus de la tierra ...

EL SENDERO

El sendero está cubierta de hojas recién encrespándose al sol. Piedrecillas crujientes ruedan para abajo entre mis dedos mientras camino hacia el valle, todos compañeros de viaje con el agua que corre. En el puente viejo, hay madera suave de vetas cálidas, y oscuro aserrín, mojado, blando. La ladera pedregosa me invita hacia abajo. Mis pasos se acortan, cada uno un pequeño compromiso de equilibrio con la tierra, en estos momentos después de la lluvia.

caminando descalzo, mis pies se deleitan en las suave gotas frescas sobre pastos verdes. se sorpreden con los saltamontes mientras los queltehues me distraen la vista hacia nubes de mosquitos y el vapor de una roca secándose al sol. Todo es oscuro y blando, menos las radiantes plantas. Los dedos de mis pies se refrescan entre hojas verdes, y los talones se entibian en las asperezas redondeadas de una piedra enterrada. El agua cálida de un pozo es resbalosa con alguitas y heces de cabra. En los rincones frescos y sombreados, la tierra todavía casi escarchada adormece los pies, alentándoles a observar atentos lo que viene - piedras filosas, zarzas, espinas de rosa silvestre. Todo invita a los sentidos ...

... charquito de agua con bosques de musgo de petróleos oscuros y negros tupidos salpicados de rojos, naranjos y mucho mucho marrón ... gordo y acolchonado el suculento puré entre los dedos de mis pies ...

... silenciosa la tierra, embarazada de quietud, preñada de cariño inaudible ... silencio de gotas suaves, gotas que caen de los árboles, sapos que saltan ... dúctiles pisadas honrando la montaña, el sendero, visitando nuevamente los majestuosos coihues callados que aparecen extraterrenales entre la bruma ... en este gran vacío, pleno de sospechas de susurros, de agua, de pitío, pudú, caiquen, hojas y pisadas

... diminutas olas, finas como vetas de madera noble, atraviesan este espejo de agua plácida. Gotas, cúpulas en miniatura, círculos perfectos desparraman curvas que se entremezclan con trazos rectos en dibujos intrincados sobre la superficie humeante de la laguna cubierta de neblina. Una imagen de Pewén viaja a la deriva entre ellos - brumosa, entre anillos líquidos de plata labrada, mientras arriba en el aire su reflejo se mantiene tranquilamente quieto, observando la neblina que la envuelve ...

(continúa)

WORDS FROM THE EARTH

INTRODUCTION

dibujo V O This little book was written out of doors, the writings come directly from the earth. The drawings are intended to accompany and sustain the writings ... PEWEN offers a simple example of interaction and communication with nature ...

It could take place anywhere. The land of pewén could be any other precious piece of nature on the planet ... a storm, a window box, or the birds and insects that fly into one's life through windows.

The mountain forests, rivers, the rivers, tne rhythms and the memories of the seas, are inside every one of us. What 'Pewén' most hopes to do is contribute something to enhancing your enjoyment and understanding of the natural world, both inner and outer ... whether this be in mountains, forests or on city streets.

The original inhabitamnts of the forested mountain areas of Southern Argentina and Chile named themselves mapuche, people of the earth. The mapuche people living in the more remote mountain areas became known as pewenche, or people of pewén, the native Andean conifer of the highlands, whose fruits continue to provide them with nutrition, economic and spiritual sustenance. (Pewen is also known as araucaria.)

REAL NATURE

... we were taught to rely on things produced instead of things authentic. When I walk the watercourses, I let go of appearances and return to the germinal. This touching my essential self, hands feeling rock, feet carefully placed in water, these instants of candid contact with nature in its origins, these are my real experience ... experiences of healing, growing, learning, returning to the intelligence that is intuitive and caring ... to simplicity, my genuine human nature.



This true wild nature, of softness in the eyes, generosity and courage, forms that part of intuitive intelligence that industrial systems have found it necessary to smother, in order to produce and sell. The wild and natural, that oldest and deepest part of our intelligence, goes far farther than their norms and calculations. It is innately generous.

It is in the streams that course the hills and valleys, it is in huemul and panqui, it is in the beauty and even in the violence of purifying storms, of the volcanoes, the 'spirits of the fire' ... of Pewen, and all the other spirits of the earth ...

THE TRAIL

Now the sunlit hill is is covered with brown leaves, drying in the sun. Small pebbles crunching roll down between the toes as I walk back toward the valley, all companion travelers on the same journey as the waters.

Smooth, warm-grained wood of ancient bridge, damp, dark and yielding sawdust. A steeper rocky slope leads me on downwards. Steps shorten, become lighter and more cautious, each one a small commitment to walking well, in balance on the earth, these moments after rain.

Walking barefoot, these moments after rain, my feet delight in cool soft droplets on green grasses, surprised by grasshoppers as the meadowlarks draw my gaze up through midge clouds to a steaming rock. All colours are soft and dark, except the radiant plants.

My toes stand cool inside green leaves, heels warming to the rounded roughness of a buried boulder. A pool of tepid ewater feels slippery with algae and goat droppings. In a cool and shady cornet, the almost frosted ground numbs the feet, encouraging them to observe carefully everything that comes - sharp stones, brambles, wild rose thorns, other scratching roughnesses all inviting them to feel ...

... little pool of water ... forests of moss of dark petroleum blue, and thick black, sprinkled with reds, oranges and lots of brown ... fat, quilted, succulent ooze between my toes ...

... silent, the earth, expectant with quietness, pregnant with inaudible tenderness, ... silence of gentle drops, drops that fall from the trees, frogs jumping ... light, agile footsteps, honouring the mountain, the trail, revisiting the majestic silent coihues looming other-worldly from the mists in this great emptiness, brimming with hints of murmurings of water, pitío, pudú, cauquén, leaves and footfalls ...

Fine wood-grained ripples drift on mirrors of still water - drops. shining domes and perfect circes become a hundred curves that meld with lines and intricately etch the smoking levels of the misted lake. An image of Pewén drifts hazily across these beaten silver patterns.

Her reflection in the air stands calm and quietly observing above the lowerin mists ...

(to be continued)

ATARDECER EN LAS TIERRAS DE PEWEN


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