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SECUENCIA COMPLETA DEL TALLER

1. Presentaciones – Establecemos Nuestra Intención
2. La Tierra Hoy – Reconocemos el Peligro
3. Dinámicas – Nos Conectamos con la Tierra
4. Recordamos Nuestras Raíces – Universales
5. Seres y Máscaras – Asumimos una Identidad
6. El Consejo – El Dialogamos entre los Seres
7. Reflexión - ¿Y, ahora, qué?

INTRODUCCION
GENERAL
El taller del Consejo de Todos los Seres es un proceso que reconecta las personas con la tierra, sensibilizándolas a los ‘valores ambientales’ – principios universales que se manifiestan siempre en la ‘naturaleza’, y en la ciudad a menudo pasan desapercibidos u olvidados. La dinámica combina características lúdicas y reflexivas. Altamente participativo y flexible en los tiempos, es adaptable a grupos de cualquier tipo o edad, característica que lo hace especialmente útil en los contextos de educación y ecoturismo.

PROPOSITO
El objetivo del taller es aumentar nuestra cercanía con la tierra - vale decir, con el sistema interconectado que sustenta nuestra existencia física y la de cada otro ser vivo - y con los principios naturales que orientan el proceso.

El concepto Gaia, que la tierra entera funciona como un organismo, es fundamental en el taller. Refleja fielmente la realidad que comenzamos a dimensionar, por ejemplo, en los desequilibrios climáticos a nivel mundial. La teoría científica Gaia fue propuesta por el químico atmosférico James Lovelock en la década 60. La resumimos a fin de fundamentar desde una perspectiva material un mensaje que también tiene contenido espiritual.

Sobre todo, sin embargo, el objetivo es práctico. Al enfrentar el impacto de la industrialización en la biosfera abrimos la posibilidad de reconocer los desequilibrios y la necesidad de contribuir a revertirlos. Este proceso ofrece una maravillosa oportunidad de acción positiva.

CONSEJO
La etapa culminante del Consejo de Todos los Seres es el encuentro mismo de unos seres ‘no humanos’. Cada participantes asume una identidad que proviene de la naturaleza. Estas diversas personajes comparten su realidad y visiones, a la luz de los efectos que los seres humanos ejercen sobre ellas. Es común que los humanos no asistan, aunque el Consejo puede acordar invitar a uno o dos a recibir las sugerencias del Consejo para el bien de todos. Como sea, el propósito central del Consejo es ayudarle al ser humano en su confusión actual.

CARACTERISTICAS
El taller es apropiado para grupos grandes o pequeños, por ejemplo entre 5 personas y 50 o más. Puede durar de dos horas en una escuela hasta dos días en su versión más extensa. Esta versatilidad lo convierte en un recurso educativo de extraordinario valor. Produce un efecto espejo, donde las personas alcanzas a percibir sus propias actitudes hacia la tierra desde puntos de vista insospechados. Los asistentes suelen involucrarse activa e intensamente, lo que a veces despierta intuiciones de afecto y profundidad.

PELIGRO
Cada día nos trae más claridad sobre la situación de peligro en que los seres humanos nos encontramos. Ello se debe a excesos de la actividad industrial, que desestabilizan padrones reguladores de clima y ecosistemas en todo el mundo. Científicos respetadosç vaticinan que probablemente vendrá una serie de efectos de proporciones jamás vistas en la breve historia humana – comparable con la extinción al hace 55 millones de años – el ‘ocaso’ de los dinosaurios, al comienzo de la era Eocena.

TRANSFORMACION
La supresión o negación del temor sentido frente a un peligro constituye una fuente de confusión, ya que bloquea y desvía la energía necesaria para reaccionar. La persona se inmoviliza justo en el momento cuando más necesita adaptarse de manera creativa al cambio. Cuando un peligro se advierte con claridad, es posible transformar temor en energía positiva, y canalizarla hacia la acción – en este caso, en defensa del conjunto de la vida, que sustenta nuestra vida. Es éste el objetivo práctico del taller.

IDENTIDAD ECOLOGICA
El Consejo de Todos los Seres busca afirmar la identificación del ser humano con su ser ampliado - la naturaleza. Esta identidad expandida o “ecológica” tiene raíces largas y fuertes en nuestra historia de diversidad, adaptación y desarrollo como especie. Nos ofrece una fundada esperanza de seguirnos adaptando a los cambios, tratando la tierra de ahora en más en forma más armoniosa, inteligente y racional.

RITUAL
C G Jung resalta la importancia del ritual en reafirmar la conexión del ser humano con los procesos vitales. Lo involucra directamente en su propia relación con la vida – objetivo inalcanzable por una mera decisión del intelecto individual. Vemos que la abundante información sobre nuestra situación insostenible rara vez genera cambios. Sin embargo la experiencia es capaz de lograrlo, a veces con rapidez, como vemos en momentos de desastre. En este instante, para evitar la fuerza del desastre global inédito, es preciso generar compromisos personales que brotan de la inteligencia interior de la persona – y para ello es necesario llegar al corazón.

GUERREROS
Según la sabiduría indígena, la persona que se identifica con la tierra se siente naturalmente impulsada a apoyar el bienestar de la vida que cobija – porque no solo es el propio bienestar, sino el de la colectividad de sus habitantes y los que vienen. Dos visiones indígenas expresan esto en la tradición de “guerreros”, que vienen a la tierra y luchan de manera pacífica por el bien de todos sus seres. Son las tradiciones de los guerreros de Shambhala (tibetana), y los del Arco Iris (Hopi, norteamericana).

COMPROMISO
El taller completo del Consejo de Todos los Seres lleva a sus participantes de un nivel inicial de desesperanza, pasando por medio de una progresión de dinámicas y reflexiones hasta llegar a nuevas intuiciones inspiradas por la solidaridad con todo lo que vive. El proceso termina con algo importante en la práctica – el compromiso individual, de buscar maneras nuevas de reducir el consumo de recursos – comenzando ya, de inmediato.

PRINCIPIOS
Cuando una persona logra este nivel de claridad sobre su relación con la naturaleza que sustenta su vida, le resulta natural actuar con compasión y decisión en beneficio de cada manifestación de ella. Los valores que subyacen tal visión no son impuestos desde afuera, sino que brotan intuitiva y espontáneamente desde la comprensión de procesos y normas naturales – principios tan necesarios y saludables como el equilibrio, paciencia, diversidad, reciprocidad, interconexión, generosidad - principios capaces de inspirar los valores humanos de una nueva sociedad.

LA SECUENCIA COMPLETA DEL TALLER
A continuación presentamos la secuencia completa de las 7 etapas del Taller. Incluirlas todas o no depende principalmente de las características de los grupos y la disponibilidad de tiempo. Como ejemplo mínimo, es factible realizar el Consejo solo, con una breve introducción, con niños en dos horas de aula de escuela, con buenos resultados. Para disfrutar el proceso completo de 7 etapas con adultos, se puede ocupar hasta un fin de semana entero. En los casos intermedios, que son frecuentes, las 3 etapas subrayadas son los más fundamentales para comprender el mensaje central transmitido por el taller. Pueden ser apoyadas por elementos de las otras. Conviene destacar la importancia de las dinámicas en la profundización del proceso vivencial, lo cual demanda tiempo. Por ello, cuando se dan las condiciones para que un grupo pueda juntarse periódicamente, una excelente alternativa es distribuir el proceso completo del taller sobre un período, en varias fechas.

1. PRESENTACIONES ... Establecemos la intención
2. LA TIERRA HOy ... Reconocemos el peligro
3. DINÁMICAS ... Nos conectamos con la Tierra
4. RECORDAMOS NUESTRAS RAÍCES ... Las plantó el universo
5. SERES Y MÁSCARAS ... Asumimos una nueva identidad
6. EL CONSEJO ... Dialogamos entre los seres
7. REFLEXIÓN ... ¿Qué percibimos para el futuro?

1. PRESENTACIONES – ESTABLECEMOS NUESTRA INTENCIÓN
Primero – y esto es especialmente importante para chicos - viene lo lúdico. Establece un ambiente de cálida comunicación y confianza que favorecen el desarrollo de cada etapa del taller. Una clase de juego que siempre entretiene un grupo al comienzo de un taller son los “nudos humanos”. A continuación incluimos dos versiones: NUDOS HUMANOS

1. En un círculo grande, todos juntos
Soltando una mano, uno conduce al resto por el recorrido más complicado que puede inventar, pasando por debajo de los brazos de los demás todas las veces que puede. Todos le siguen hasta donde puedan, sin que nadie estire los brazos excesivamente. Finalmente, la persona que forma el nudo une las manos del primero con el último. Por complicado que parezca, siempre es posible desenredar este nudo.

2. En círculos chicos (de 6 a 10)
Todos toman la mano de dos personas en el círculo (no de su vecino inmediato, ni dos manos de la misma persona). Formando un enredo de manos lo más complicado posible. Ahora, sin soltar manos, se trata de desenredar el nudo. A veces salen dos círculos. A veces resulta imposible lograrlo; en este caso, el grupo puede acordar cambiar la posición de un solo par de manos para facilitar la solución. Otro variante entretenido de este juego es repetirlo en silencio.

En segundo término, cuando las personas en el grupo se sienten relajadas y cómodas entre sí, comenzamos la introducción al taller. Para ello invitamos a todos a sentarse en un círculo, idealmente sobre la tierra directamente, para conexión y consecuencia. El espacio ideal es un lugar verde y tranquilo, contenido por plantas al rededor. Si hay algún arroyo runruneando cerca, mejor aún, sobre todo si se escucha ruido humano en las cercanías. Le pedimos a cada persona que se presente. Además de decir su nombre, les alentamos a que explique brevemente algo que le motivó a asistir – alguna experiencia o inquietud conectada con la naturaleza. Desde el principio vamos conociendo a los miembros del grupo. El momento se presta para sentar la norma de escuchar respetuosamente a cada uno, sin la necesidad de comentarios. Una ayuda en esto es que el “palito de permiso” vaya rondando por el círculo. Le da el derecho de hablar (o no) a la persona que lo sostiene, hasta que lo pase a la próxima. Otras normas son la puntualidad en los momentos de encuentro, y el cumplimiento de los pequeños quehaceres y compromisos. En vez de ser verbalizadas, la mejor manera de comunicarlas es con el ejemplo .

2. LA TIERRA HOY – RECONOCEMOS EL PELIGRO
Esta etapa puede motivar una reflexión bastante profunda, fuerte y hasta emocionante para algunos. Se requiere un ambiente de confianza en el grupo donde cada uno tenga una sensación de seguridad. Si el grupo es muy activo, sobre todo jóvenes, una manera de aproximarnos al ambiente de contención necesario para las reflexiones que vienen es con un juego que trabaja de manera entretenida la confianza entre las personas:

APOYO ENTRE TODOS
En círculos pequeños (de 6-12 personas), todos toman una posición dinámica (pies separados atrás y adelante, rodillas flexionadas, manos con palmas adelante a la altura del pecho) listos para soportar un peso. Una persona pasa al centro, y se para con los brazos cruzados sobre el pecho, ojos cerrados y pies juntos. Con calma, se prepara mentalmente para perder el equilibrio intencionalmente y dejarse caer hacia cualquier lado, sin doblar el cuerpo, en la confianza que sus compañeros le apoyarán en todo momento. El círculo comienza bastante cerrado y pequeño, y con la confianza de la práctica gradualmente puede abrirse más, mientras el grupo ‘pasea’ a la persona suavemente alrededor del círculo La concentración y solidaridad de todos los integrantes son claves en este ejercicio, y no solo para evitar accidentes. Permiten que cada persona tenga una experiencia contenida y emocionalmente segura, que resulte significativa en dos sentidos - sentir la incertidumbre en el mundo físico personal, y también de sentir concretamente su pertenencia al grupo.

Al comenzar la parte reflexiva de esta etapa podemos compartir textos como los de Greenpeace, el Jefe Sealth o el Proceso de Caminar, y a partir de ellos facilitar una conversación sobre nuestra interrelación con la vida en la tierra. Pronto saldrá el tema de los grandes desequilibrios que actualmente presenciamos, pues muchos se habrán dado cuenta de ellos.

Algunos comentarán con tristeza la ausencia, por ejemplo de lugares verdes donde solían jugar en su niñez. Compartir las emociones puede ser un proceso delicado para algunos, y que requiere tacto. Algunas personas se resisten tanto a exteriorizar emociones supuestamente “negativas”, como la tristeza, rabia o frustración, que tratan de evitarlas de cualquier manera, recurriendo la frivolidad, la apatía o la conversa intelectual. Sin embargo, la efectividad de todo el proceso del taller puede depender en gran medida de cuan sinceramente abordamos esta dimensión emocional por un tiempo al menos al principio. De no hacerlo, podemos quedarnos en lo superficial. Hacerlo, en cambio, nos permite lograr que cada persona comience a librar las energías de sus emociones en fuerza transformadora para lograr acciones positivas a futuro, un proceso que tiene efectos sanadores en la persona y el mundo. Para facilitar esta etapa del taller, es una ventaja haberla experimentado antes, además de conocer bien al grupo. Un ritual muy apropiado para el momento es el siguiente:

EL HITO DE LA AUSENCIA
Después de haber conversado sobre una de las lecturas mencionadas, los participantes salen a dedicar un tiempo a reflexionar solos al aire libre sobre una experiencia personal de pérdida conectada con la tierra - algún lugar especial, planta, animal u otro fenómeno natural dañado que sienten que han perdido. Eligen del lugar donde se encuentran algún objeto natural con que simbolizarán el daño o la pérdida que han recordado. Luego, entran a reintegrarse al círculo de reuniones. La persona que facilita indica que la reunión es solo para exponer y ser escuchado con respeto, siempre que la persona esté dispuesta a hacerlo. Una forma efectiva de lograr esto es con un “palito de permiso” (talking stick), que va recorriendo el círculo. Si alguien prefiere no hablar, sencillamente pasa el palito a la próxima persona. En medio de este ambiente de permiso, respeto y apoyo mutuo, cada uno presenta su objeto elegido, relatando el significado que tiene a los demás. Termina colocándolo como ofrenda al “Hito de la Ausencia” en el centro del círculo. (Si el Consejo se va a celebrar en el mismo espacio, es interesante dejar el hito en el mismo lugar para que los Seres lo incorporen a su diálogo y especulen sobre su significado). Es común que esta reunión sea emotiva y prolongada, y no es necesario comentar lo discutido – el propio proceso cumple su propósito. Conviene terminarla agradeciendo a todos y cambiando el ambiente con un juego que motiva el regreso a la alegría y las sonrisas..

3. DINÁMICAS – NOS VAMOS CONECTANDO Y SENSIBILIZANDO CON LA MADRE TIERRA

CAMINANDO SIN LA VISTA
DE A DOS – Formar parejas, acordar un ‘código’ de señales para que uno guíe, y el otro camine sin la vista. Después, en silencio, efectuar un recorrido variado de 10 minutos con distintas experiencias de relieve, terreno, sol y sombra, sonidos, tacto – parar en un árbol y explorar detalles del tronco, raíces, ramas y hojas sin la vista. Identificar el recorrido después con la vista. Luego los dos invierten los roles.

SOLOS
Caminar una distancia solo, con los ojos cerrados mientras se camina. Esto se logra, parando con los ojos abiertos y mirando los pasos que vienen, luego cerrando los ojos y caminando otra distancia. Siempre tener personas disponibles que vigilan la seguridad cerca de obstáculos.

CAMINANDO DESCALZO
Elija un sector con la mayor variedad de texturas posible en el suelo, e invita (suavemente persuada) a todos a caminar descalzos por una ruta determinada o por un recorrido libre. Para mucha gente en Chile es la primera vez, por lo que resiste, y hace que la experiencia y su discusión posterior a veces son muy interesantes. Las texturas – de pastos, gravilla, roca, madera, troncos caídos, tierra y fango, concreto, acero – todas cambian mucho según la presencia o no de humedad y luz solar. Buen ejercicio antes del desayuno, en el rocío matinal.

EXPLORANDO UN ARROYO JUNTOS
Un arroyo accesible (sin peligro), con caídas, rápidos y pozos pequeños, p. ejemplo hasta las caderas, es un recurso espectacular de sensibilización, y también de práctica grupal de solidaridad. Manejar grupos de hasta 13 en total. 3 personas ‘firmes’ (que acompañan a 10) abren y cierran cada grupo, con uno al medio. Conviene caminar con calzado para proteger los pies. (Primeros auxilios) Invitar a la aventura de explorar una ‘vena’ de la tierra, imaginando las crecidas de invierno en los rastros visibles en las orillas.

EN SILENCIO Y A SOLAS
El silencio y la soledad son los grandes olvidados de la vida ‘moderna’ – y son fuentes confiables de intuición, saberes ancestrales – la esencia de entender las cosas. Al evaluar talleres, los momentos que más frecuentemente quedan sonando en el recuerdo son – silencios y momentos solitarios. El alma anhela la pureza del silencio, y cada persona es un alma. Confíe, construya espacios de silencio y soledad al aire libre. Transforman a las personas – cobijan, aquietan, aclaran, inspiran, iluminan. No importa mucho como los construyes, si es suavemente y de manera segura y adecuadamente vigilada – siempre la Pacha Mama te escucha, y siempre te responde Confíe …

… Y A NUESTRA MARAVILLOSA HUMANIDAD

DINAMICA EN GRUPO GRANDE, POR ETAPAS
Disfrutemos un momento tranquilo de reflexión y encuentro, interno y externo, en compañía de estas personas extraordinarias que están aquí. Brindémosle un momento de agradecimiento, y también a este lugar hermoso. Miremos un momento al sol, recordando las direcciones de las cosas. Miremos un momento a la tierra y al cielo, recordando que cada uno de nosotros es un puente conectando a los dos. Cada uno a su manera, demos gracias por este momento de cálido silencio, respirando calmadamente, sin pensar mucho. Estemos no más, aquí y ahora. Muy tranquilamente comencemos a caminar, deambulando en silencio al azar por cualquier lado de este espacio. Cuando nos acercamos a alguien, nos miramos cada uno a los ojos sin saludar ni reaccionar, solo entregando y aceptando las miradas sin más. Después de un rato, encontrémonos con una persona, ojalá desconocida, y nos paramos juntos. Conversemos cada uno, en voz baja, de alguna cosa especial de la naturaleza que hemos admirado mucho, o que siempre admiramos – un lugar, una vista, un ser vivo, un espíritu de la tierra. Nos despedimos suavemente, y seguimos deambulando. Nos encontramos con otra persona desconocida, y nos paramos juntos.

MANOS ACTIVAS
Juntamos las palmas de nuestras manos frente a frente con las de la otra persona, izquierda con derecha. Una persona de las dos guía la otra en un baile suave liderado por las manos. Hacemos cualquier figura, arriba, abajo, hacia cualquier lado o forma, durante un rato. Luego descansamos, y cambiamos. Ahora la persona que guiaba sigue a la otra. Paramos de nuevo. Ahora, juntamos las manos, colocándolas muy suavemente contra las manos opuestas. Haremos otro baile suave de las manos pero, esta vez … ninguna de las dos guía, ninguna sigue. Las manos nos hablan solas, indicándonos si quieren quedarse quietas o moverse, pararse, bailar un rato solas. Nosotros solamente seguimos lo que dicen.

MANOS PASIVAS
Ahora, cada uno toma la mano izquierda de la otra persona con su mano derecha, y la sostiene. Durante unos momentos la observa, esta estructura maravillosa, única en este universo, y reflexiona … cuántas cosas habrá hecha esta mano en su vida … Nos despedimos agradecidos, y seguimos deambulando, hasta encontrarnos con otra persona, también desconocida, y pararnos juntos.

OJOS ACTIVOS
Vamos a trabajar un poco con esas manos, y los ojos también - ojos que nos informan de tantas cosas importantes en la vida cada día. Una persona de las dos va a perder la vista. Cierra los ojos completamente. La otra la guía en una caminata a ciegas por un recorrido variado, lleno de cambios de pendiente, dirección, sol y sombra, humedad, texturas en el suelo, cosas a tocar, oler. En un momento le guía las manos hasta tocar un árbol, para que explore sus detalles sin mirar. También, pueden acordar una señal para que abra los ojos un segundo (nada más), y “fotografíe” lo que tienen adelante. Después de un rato, descansan y conversan, tratando de reconocer la ruta recorrida. En seguida cambian, y la persona que guiaba ahora es guiada. Nuevamente nos despedimos y seguimos deambulando. Nos encontramos con otra persona, y nos paramos juntos.

OJOS PASIVOS
Ahora no hacemos más que mirarles a los ojos de la persona que nos acompaña y también nos está mirando a los ojos. Nos dedicamamos a reflexionar … ¿Qué cosas habrán visto estos ojos que ahora estoy mirando? ¿Qué alegrías, penas, qué aventuras de la vida, qué emociones habrán pasado por ellos? ¿Qué tan diferentes serán sus pensamientos, alegrías y temores, de los míos? ¿De dónde y de cuándo es el alma que me mira a través de ellos? ¿Y, qué de los ojos mismos? ¿Cómo pudo llegar a hacerse tal milagro? ¿Cuánto tiempo tardó en producirse?

DESCANSO
Nos despedimos y, para terminar, nos acostamos cómodamente en la tierra (si es necesario de pie, nos apoyamos en algo que acepte nuestro peso). Cerrando los ojos, relajamos el cuerpo entero, de cabeza a pies. Disfrutamos de respirar tranquilamente. Vamos soltando pensamientos, dejándolos ir como a la deriva por un río. No necesitamos las ataduras que nos traen, porque estamos abriendo nuestro propio espacio libre, de amable libertad. Baja todo el ritmo de nuestro ser - sentimos el suave inhalar, exhalar - el latido del corazón que late sin cesar - es como nuestro propio vacío - vacío. Después de un rato, largo o corto según las circunstancias, empezamos a volver muy suave y gradualmente a prestar atención de nuevo a lo cotidiano.

4. RECORDAMOS NUESTRAS RAICES - EN EL UNIVERSO
Cada texto o cuento alusivo a la historia del universo y la vida que conocemos en la tierra motiva reflexiones sobre el inmenso viaje evolutivo que dio origen a las dos manifestaciones cósmicas, y a nosotros como seres humanos. El tema atrae poderosamente la atención de la mayoría de las personas, tratándose nada menos que del propio sentido de identidad. Ejemplos de los textos apropiados que ofrecemos aquí son: ‘Nuestra Vida como Gaia’, ‘Recuerdos Evolucionarios’ y ‘Meditaciones sobre Gaia. Adicionalmente, esta etapa de reflexiones más profundas abre la posibilidad de introducir algunos grupos a sencillas meditaciones guiadas sobre nuestra verdadera identidad, de conexión permanente y palpable con el universo. Citamos dos ejemplos cortos como ejemplos.

¿QUIEN SOY?
Yo soy las mil brisas que soplan,
soy el brillo diamantino de las nieves,
soy la luz del sol reflejándose del trigo maduro,
soy la suave lluvia otoñal …
Cuando despiertas en el silencio de la aurora,
yo soy el raudo vuelo ascendente de aves
remontando aires en vueltas tranquilas
… Yo soy la luz tenue de noches estrelladas
El objetivo de esta etapa es trabajar la expansión de nuestro sentido de identificación con toda la vida, mucho más allá de la visión acostumbrada de lo social y cotidiano. Mediante una percepción de nuestras raíces en la historia de la vida en el espacio y el tiempo, podemos fortalecer nuestro sentido de longevidad y resistencia ecológica, características que tenemos en común con otras formas de vida. Nos ha permitido desarrollarnos como especie, nos mantiene vivos hoy como parte integral de un sistema en evolución continua, y – como enseñan los maestros de muchas culturas – es, o somos, muy probablemente la propia conciencia de Gaia que sigue la misma dinámica evolutiva en espirales ascendentes. Que bello futuro nos aguarda … de alegría y confianza … hoy mismo!.

5. SERES Y MÁSCARAS – ASUMIMOS UNA IDENTIDAD

CONEXIÓN CON NUESTRO NUEVO SER
En esta etapa identificamos algún aspecto de la naturaleza que nos despierta un sentido de afinidad particular. Encuentro útil comenzar con una reunión del grupo para resumir la rica flora y fauna del lugar, para después abarcar aspectos más intangibles que llamamos ‘no vivos’ yales como rocas, agua y viento, por último dejando en claro que las energías y los espíritus existen y son parte importante de la vida. De todo este variado desfile de entidades tan diversas forma parte cada ser que se presentará al Consejo de Todos los Seres. En seguida, se determina un tiempo y espacio libre y tranquilo, en que cada persona se sienta a solas al aire libre, meditando sobre sus recientes experiencias con la ‘naturaleza’. La idea es juntarse de manera intuitiva, sin pensarlo mucho, con un ser que surge espontáneamente del lugar y del momento. El que primero se presenta a la conciencia suele ser el indicado. Ahora, la persona dedica un tiempo meditando y explorando la realidad de vida de aquel ser, su historia, sus penas, alegrías y sus esperanzas a futuro – y su visión del ser humano y su impacto sobre esa realidad.

PRIMERA MANIFESTACION – LA MASCARA
De nuevo juntos, según el tiempo y los materiales disponibles, el grupo procede a preparar las máscaras alusivas a los seres que se presentarán en el Consejo. Como cada máscara representa una identidad, lo ideal es que la labor se efectúe con la mayor concentración y calma posible, como una continuación de la etapa anterior. Sin imponerlo, cuando se logra trabajar espontáneamente en silencio, se produce un espacio meditativo que brinda una potente preparación para el Consejo. En cuanto a materiales, aunque por razones prácticas conviene que sean suficientes (tijeras por ejemplo) deben ser sencillos, y dejar espacio para la creatividad en el uso de materiales naturales.

SEGUNDA MANIFESTACION – SONIDO Y MOVIMIENTO
Los momentos antes del anuncio del Consejo pueden dedicarse a ajustar las máscaras y otros elementos naturales de atuendo, y ensayar los sonidos y movimientos propios de cada ser, mientras todos comienzan a asumir sus verdaderas identidades del momento.

6 - EL CONSEJO – EL DIÁLOGO DE LOS SERES

CONVOCATORIA
Una campana o tambor puede llamar a los seres a acercarse a la entrada al recinto del Consejo. El momento, preferiblemente de noche, es especial. El recinto es circular, vacío, a menudo con fuego en el centro. (Puede estar presente ahí todavía el Hito de la Ausencia, abandonado por los humanos). Existe un ambiente de celebración tranquila y sagrada, con luces y lleno de aromas de humo, hierbas o incienso - de respeto hondo, hasta reverencia. Todos los seres se encuentran esperando afuera hasta que son invitados a entrar de a uno. Entran por el mismo portal (un arco de ramas por ejemplo), donde reciben la bienvenida de los seres que presiden la ceremonia, y sus asistentes. En el momento de pasar el portal, dejan atrás las costumbres y habla del ser humano son transportados al mundo de naturaleza infinita donde todo es posible.

PRESENTACIONES
Pasando un símbolo de permiso alrededor del círculo (una vela funciona bien), cada ser se presenta breve y claramente al Consejo, con movimientos, palabras y sonidos apropiados a su identidad. Es útil si comienzan y terminan cada intervención repitiendo su nombre, por ejemplo “Soy cóndor”, al final también

DIÁLOGO
Una vez terminadas las presentaciones, el ser que guía la ceremonia estimula una discusión sobre la realidad de los seres humanos, refiriéndose siempre a ‘ellos’ y preguntándose por los motivos de la irracionalidad de su conducta con la madre tierra. Todo ahora depende de cómo se desenvuelve la discusión, que naturalmente es impredecible. Sin embargo, en momentos apropiados, introduce nuevas interrogantes al intercambio, tales como ¿Estarán locos? ¿Estaríamos mejor sin ellos? ¿Podemos ayudarles? ¿Cómo? Conviene dedicar bastante tiempo a que la conversación se desenvuelva, pues muchos de los participantes en ella experimentan un proceso de apertura, de conciencia ampliada.

TERMINO

Finalmente, pasando nuevamente la vela o el símbolo, se invita a todos a ofrecer su sugerencia para el bien del ser humano y de todos - un mensaje que cada ser presente en el Consejo se compromete a enviar a los humanos. Conviene que participe cada ser, como ejemplo de solidaridad y la gran diversidad que existe en la vida. Este, el momento final del Consejo de Todos los Seres suele ser emotivo y potente, con sensaciones de gran unión y alegría. El Consejo finaliza con un breve ritual de agradecimiento a todos los entes extraordinarios que se han hecho presentes, dejándolos en libertad de volver a sus lugares y sus tiempos de origen nuevamente – y luego, a su humanidad de cada día.

7. REFLEXIÓN – ¿Y, AHORA QUE?
El momento final puede ser el más importante del taller desde el punto de vista de la vida cotidiana de los participantes, por lo cual conviene reservarle tiempo suficiente. Es interesante comenzar con una ronda de impresiones sobre las experiencias del Consejo, seguida por un tiempo para contestar una pregunta orientadora similar a la de arriba. Este ejercicio puede efectuarse también por escrito, y la respuesta puede mantenerse en reserva para uso personal futuro, ser compartido con el grupo, o una combinación de los dos. Como sea, ahora recordemos claramente el objetivo primordial de todo el taller, el de reafirmar nuestra conexión con la tierra - una identificación auténtica, ampliada - con Gaia, la tierra viva entera,

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